Lectura de hoy
...aun el gorrión halla casa cerca de tus altares; también la golondrina hace allí su nido,... Dichosos los que habitan en tu Templo y sin cesar te alaban. - Salmo 84:3-4 (NVI)
Esa tarde debía actualizar el cartel ubicado en la entrada principal de la iglesia donde servía. Habíamos estado reuniéndonos en el sótano, por lo que el vestíbulo no se había utilizado.
Al comenzar la tarea, escuché el canto fuerte, a manera de protesta, de un pájaro que estaba cerca. No presté mucha atención, pero de repente un petirrojo se abalanzó sobre mí. ¡Eso sí llamó mi atención! Al mirar hacia arriba pude ver un nido con tres pichones apoyado sobre una lámpara. Rápido, terminé mi trabajo y los dejé tranquilos.
Mirando el nido del petirrojo recordé el Salmo 84, un canto de alabanza por el don de la presencia de Dios en el templo. Allí se destaca que hasta las aves pueden anidar cerca del altar del Señor. Reunirnos para adorarlo nos recuerda la presencia de Dios junto a nosotros. Así, nuestros lugares de adoración pueden ser recordatorios de la gracia, el perdón, la fidelidad de Dios y el empoderamiento que nos brinda su Espíritu.
Al dejar la familia de petirrojos, reflexioné: «¿Me deleito en la presencia de Dios? ¿Construí mi hogar cerca del altar del Señor? ¿Cómo podría invitar a otras personas a vivir la bendición de la presencia de Dios?».
¿Qué lugares me ayudan a conectar con la presencia de Dios?
por las personas que sirven en mi iglesia
Dios eterno, ayúdanos a estar conscientes de tu presencia donde sea que estemos y a afirmar nuestras vidas en ti. Que nos deleitemos en tu bondad y en tu gracia. Amén.